sábado, 12 de diciembre de 2009

Vivir en gris


Desde el princípio de los tiempos, los seres humanos nos hemos visto en cierta manera atraidos por los extremos. Así, conforme el conocimiento crecía, lo hacía también nuestro interés por aquello que se sale de lo común, los blancos y negros de nuestro mundo.

Que la cima más alta sea el pico Everest, es un dato que casi todo el mundo conoce; no tan conocida es la misteriosa fosa de las Marianas, al sur de Japón, y sus 10.900 metros bajo el nivel del mar. 

Un invitado habitual en programas de televisión de medio mundo, es quien dice ser el nuevo hombre más alto, el turco Sultan Kosen que con sus 2,47 metros, levanta admiración por donde pisa. El más bajito, sin embargo, consigue tan poco espacio mediático como el que ocupa físicamente, el bueno de He Ping Ping y sus 0,75 de estatura.


Nos interesamos tanto por conocer lo MAS y lo MENOS, que incluso contamos con un libro Guinness de los Records que recopila un sin fín de ellos, de manera que nos sea cómodo conocerlos. Parece que lo superlativo encuentra fácilmente la admiración. Lo mínimo aglutina, por contra, mayor curiosidad y recelo.

Sin embargo nuestro lugar, el de la mayoría de los mortales, está en el gris. Todos somos altos o bajos dependiendo de con quien se nos compare. Vivimos en uno u otro lugar, a miles de metros bajo el máximo y sobre el mínimo, y convivimos entre el blanco y el negro con absoluta normalidad.

Es por ello que me cuesta entender como algunos, se empeñan en forzar situaciones y gestos, en lugares donde vivir los grises es un verdadero privilegio.
 

Me niego a renunciar al gris que me permite ser de todos los sitios y  enriquecerme con lo mejor de cada uno de ellos. Según mi DNI, el que suscribe es pierenc, català... y español. Como una madre, capaz de repartir amor por igual entre sus hijos, encuentro enriquecedor no pretender ser el MAS o el MENOS catalán, el MAS o el MENOS español.


Mañana, día 13 de diciembre de 2009, los patos blancos publicitan que son patos blancos, nada más. Se espera que algunos patos negros acudan a la convocatoria. Para evitar altercados, cisnes armados hasta los dientes velarán por la seguridad de ambas secciones. Los patos grises no iremos, solo queremos que nos dejen en paz y que nos respeten como nosotros hacemos con ellos.


El estanque es precioso, y además es de todos.

 

Hoy, noche de derby. 


En mi cocina, berenjenas rellenas de pinchito al vino tinto. Las berenjenas son holandesas, riquísimas. El pincho, salmantino. La patata, la cebolla y el vino, catalanes. El queso, vasco. ¿porqué limitarnos?

Un placer para los sentidos. Salud!






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