sábado, 14 de febrero de 2009

Crisis? What crisis?



Mientras el horno va haciendo su trabajo, recurro para titular mi entrada al nombre del LP de Supertramp, tan socorrido estos meses por razones obvias.

Sin embargo, yo querría hablar de otra crisis, una que tarde o temprano se instala en nuestras mentes, y contra la que poco o nada se puede hacer, más que esperar a la de la siguiente década.

Me refiero a la crisis de los cuarenta, edad no alcanzada por mí todavía, pero a la que te da la sensación de estarte acercando más rápido de lo aconsejable.

Hoy hace una semana que tuvo lugar un acontecimiento importante para mí, y creo que para todos los que tuvimos la suerte de compartirlo. Hace tan solo tres meses, tras encontrarme casualmente por internet con una compañera de clase, nada menos que de cuando cursaba E.G.B., hace ya de eso veinticinco años, nos propusimos hacer esfuerzos por intentar localizar a algunos de nuestros compañeros, y con suerte, poder reencontrarnos para tomar un café, tal vez comer, y saber de nuestras vidas. Tres meses despues de aquél primer email, con gran dedicación por parte de todos, principalmente de Gema, y con mejor respuesta de todo aquel con quien hemos ido contactando, pudimos disfrutar de un día maravilloso, en el que más de la mitad de la clase, veintitrés personas para ser exactos, entre ellos seis profesores, compartimos algo muy especial y que vamos a recordar para siempre.







He de decir que el tiempo ha tratado mucho mejor a ellas que a nosotros y que finalmente no pudo venir la primera chica que me gustó en clase... tal vez en la siguiente quedada, puesto que estoy seguro que habrá otras más adelante, y me pica la curiosidad.

Repasando el maravilloso artículo de Javier Marías que compartí con vosotros hace unas fechas, me doy cuenta de que los sentimientos son lo que más nos acerca a unos y otros, tal vez por ser lo último realmente irracional que conservamos, y que nuestro artificial modo de vida no ha logrado todavía reglamentar y modificar. Solo así es posible, que alguien que no eres tú, sea capaz de escribir acerca de ello, curiosamente escasas semanas antes, y acierte plenamente las sensaciones que vas a sentir y que a buen seguro todos compartimos.


Bajo esta premisa, y siendo consciente que nunca podría siquiera acercarme a lo bien que se explican en ese artículo tales sentimientos, te invito a leerlo y a que entiendas a través de sus palabras, las sensaciones que yo mismo tuve.

Pero no era tanto este el motivo de la entrada, como el intentar adivinar porqué nos hemos mostrado todos tan receptivos a este encuentro.


Y aquí es donde entra en juego el encontrarnos con la realidad de nuestra edad, en la que comienzas a plantearte si vas hacia delante o hacia atrás, si es mayor el camino que has recorrido que el que con suerte aún te falta por recorrer, y tratas de aferrarte a algo pasado, que demuestre que es a tu juventud a la que todavía estás más vinculado... sea como fuere... qué gran día pasé con mis compañeros de clase!!!



Ups, eso que suena es el horno... gustas?

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